El Plan de Reforma Interior (PRI) establece la ordenación pormenorizada de las operaciones de renovación o mejora sobre tejidos urbanos existentes: reordenación de manzanas, apertura de viario, obtención de dotaciones públicas, sustitución de edificaciones obsoletas o recualificación de áreas degradadas.
Redactar un Plan de Reforma Interior exige un conocimiento preciso de la realidad física y jurídica del ámbito: levantamiento del estado actual, análisis de la edificación existente y de su estado de conservación, estudio de la estructura de la propiedad, identificación de arrendamientos y de situaciones que exigirán realojo, y comprobación del estado de las infraestructuras.
Solo desde ese conocimiento es posible proponer una ordenación ejecutable. Un plan brillante sobre el papel pero imposible de gestionar no resuelve nada: por eso trabajamos con propuestas equilibradas entre la ambición urbana y la capacidad real de gestión de los propietarios y del ayuntamiento.
La reforma interior es, probablemente, el campo donde más se cruzan urbanismo y arquitectura. Las decisiones sobre alturas, alineaciones, tipologías edificatorias o tratamiento del espacio público determinan directamente la calidad del resultado construido. Nuestra doble condición de estudio de arquitectura y de urbanismo nos permite valorar desde el inicio cómo se materializará la ordenación propuesta.
Tramitamos el documento completo hasta su aprobación definitiva, incluyendo la coordinación de los informes sectoriales y, en su caso, del procedimiento de evaluación ambiental estratégica.