El Proyecto de Urbanización define técnicamente las obras necesarias para dotar a un ámbito de las infraestructuras y servicios previstos por el planeamiento: viario, abastecimiento, saneamiento, energía eléctrica, telecomunicaciones, alumbrado público y zonas verdes. Es el documento que traduce la ordenación en obra ejecutable y presupuestada.
Buena parte de los retrasos en la ejecución de una urbanización no proceden de la obra, sino de la tramitación con las compañías de agua, electricidad y telecomunicaciones. Cada una impone sus propios criterios técnicos, y sus condicionados pueden modificar sustancialmente el diseño y el presupuesto. Iniciamos esa coordinación desde la fase de redacción para evitar rediseños posteriores.
Además de la redacción, asumimos la dirección facultativa de las obras de urbanización: control de ejecución, certificaciones mensuales, seguimiento de calidades y plazos, y tramitación de la recepción de la urbanización por el ayuntamiento, momento en que las infraestructuras pasan a titularidad municipal y se libera al promotor de su conservación.
El presupuesto del proyecto de urbanización determina directamente las cargas que asumirán los propietarios en la reparcelación. Un proyecto sobredimensionado encarece la actuación y puede hacerla inviable; uno insuficiente genera modificados y sobrecostes durante la obra. Trabajamos con soluciones ajustadas, técnicamente correctas y presupuestariamente realistas.